martes, 19 de octubre de 2010

Un cielo gris.

Si no fuera así,
y todo es mentira,
un arrebato de ira,
no estaría aquí.

No sabes la verdad,
no la voy a decir.
No existe sinceridad.
Sé que no vas a reir,
sé que vas a fingir.

Saben nuestra realidad,
sabes que soy falsedad,
sé que no hay verdad.

Mi viaje tiene un fin
y no estarás allí.
Cumple esta venganza,
dirígela contra mí.
Ellos no ven esperanza.

Sé que hay falsedad,
sé que eres real,
ya saben la verdad.

Actitud que vas a fingir,
sé que vas a sufrir.
No existe sinceridad,
tú me puedes mentir.
No sabemos la verdad.

Si no estar aquí
no lo hiciera así,
te diré la mentira
si sufro tu ira.

Mi viaje tiene un fin
en un cielo gris.

Apunte Manga: Bleach.

¡Hola!

Esta sección la he creado para aportar mi análisis, información, punto de vista, opinión...etc sobre series manga. Espero convertirla en algo semanal. Y la primera serie que voy a tratar es Bleach.

Bleach es sin duda, una serie de acción. Posee cantidad de personajes, tres mundos bien distinguidos y curiosidades como el uso del español y del alemán para nombrar técnicas, criaturas y otros conceptos de su universo. En definitiva es una serie con los ingredientes necesarios para llegar al éxito.



Si miramos la primera temporada, nos encontramos una fórmula del héroe de acción algo original. ¿En qué? Pues en la pregunta típica que se hace uno sobre cualquier personaje con poderes sobrenaturales: ''¿Cómo los consiguió?''A esa respuesta, Bleach, nos sorprende con lo siguiente: ''Los obtiene gracias a que Rukia le da parte de sus poderes.'' Y podríamos preguntar: ''¿Y Rukia de dónde...?'' A lo que se responde: ''Rukia es una Shinigami.'' Y ahí está lo brutalmente original, no sólo obtiene sus poderes por otro personaje, sino que además ese personaje es un ser divino, del más allá. Pero la originalidad no acaba ahí, si leyesemos el primer capítulo veríamos que, en cierto modo, es el mismo Ichigo quién decide recibir los poderes. No es por accidente, como ocurre con otros heroes de ficción.



Luego, sin duda, el siguiente punto fuerte que encontramos en la serie, está en su tremenda evolución. De la 'tierra', van al 'cielo' y del allí al 'infierno' para al fin volver a la 'tierra'. Que en verdad son nombrados como 'La ciudad de Karakura', 'The Soul Soecity' y 'Hueco Mundo'. Y es cuando están en la Sociedad de almas cuando la trama da el verdadero giro, crean al enemigo más ambicioso jamás visto: Sousuke Aizen. Cuyo deseo es llegar a lo más alto, ser un dios superando la barrera entre Shinigami y Hollow.


Sin embargo, yo a Aizen, le encuentro un fallo como personaje, o mejor dicho, lo encuentro en Ichigo. Y es que ni Aizen es el perfecto antagonista de Ichigo ni lo es él para Aizen. Kurosaki Ichigo, solo pelea por su sentido del deber, pero no guarda ningún rencor personal contra Aizen, ni posee ninguna ambición en la que Aizen se interponga, y para mí, el tener solo ese motivo, es algo pobre. Encuentro la trama más interesante cuando, por ejemplo, Hitsugaya arremete contra Aizen, ya que es el personaje que más lo odia.



En cuanto a la iconografía usada en la serie, me gusta mucho cómo estan dibujados los ojos de muchos personajes, el cuerpo de Ichigo, las katanas, y muchas de las cosas relacionadas con los hollows, hueco mundo y los espadas. En concreto siento debilidad por Ulquiorra Schiffer, creo que después de este personaje, Tite Kubo, no ha vuelto a crear personaje igual. Es un personaje que, como ya dijeron en la serie, representa a la perfección el nihilismo.

No voy a juzgar, en profundidad, la coherencia que tiene o no tiene, muchas veces, en su transformaciones, niveles de fuerza entre un personaje y otro o cosas como tramas que se dejan entrever pero que no explican. Y es que en Bleach hay dos grandes misterios: 1.- ¿Qué hay, o hubo, entre Rangiku Matsumoto e Ichimaru Gin? 2.- ¿Por qué el padre de Ichigo tiene también poderes de Shinigami?

Pero... hay una pregunta a la que encontré respuesta: ¿Qué demonios significa Bleach? Bleach, en japonés es, segun creo, cómo llaman los japoneses a decolorar el pelo. Por lo que, sí, el título hace referencia al pelo de Ichigo, nada más.

Algo fantástico de esta serie, es el anime. Porque a pesar de tener bastantes capítulos de relleno, sacan muy buen partido a cada una de las peleas y cuentan con una BSO bien envidiable. Todo ello sin mencionar la calidad de sus openings y endings.

Para terminar, os dejo con lo que yo creo que es uno de los mejores openings que han hecho, el último:

lunes, 18 de octubre de 2010

La llave del odio./ Episodio 2: La amiga que no existe.

Diana abrió la mampara y salió de la ducha. El vapor del agua caliente flotaba por toda la habitación. Desnuda y con el pelo mojado, se acercó hasta la ventana y la abrió. El fresco viento de la noche entró, levantando apenas las páginas del libro que estaba abierto sobre la mesa. Cogió su albornoz rosa y se cubrió con él, con una toalla se secó un poco el pelo. Luego terminó de secarlo con el secador y frente al espejo empezó a peinarse. Su cabello era liso, de un color agradable a la vista, casi dorado, y le llegaba hasta el pecho.

Mientras tanto no dejaba de pensar en lo mismo. El agua de la ducha había recorrido su delicada piel, sus manos fueron capaces de coger el albornoz, la toalla y el peine. Las púas del peine habían tocado su pelo. En resumen, podía lavarse, peinarse, abrir puertas, coger objetos, podía chocarse con cualquiera, podía tropezarse, podía herirse y sentir daño... Pero no podía hacer otras muchas cosas. Lo que más le angustiaba es que su pasado ya solo existe en su mente, como si nunca hubiera existido. Eso le hacía llorar.

Cuando pensaba en cómo cambió su vida, intentaba recordar el momento exacto. Algo fuera de lo normal que le hubiera dejado así. Para ella solo hacía tres días que todo cambió y entonces no pasó nada anormal. ¿Qué le había hecho despertarse como el fantasma que era ahora? Ella sabía que no era un espíritu, que era real, que tenía cuerpo. Pero ¿Por qué nadie podía verla? ¿Por qué nadie la recordaba? ¿Por qué su voz no se oía?

Mientras pensaba en su desdichada existencia, había terminado de subrayar el libro de biología que había sobre la mesa. Un libro como el que ella tenía pero que no era suyo, era de Silvia. Silvia su mejor amiga, la única con la que se sentía segura. Diana estaba viviendo en su habitación. Había aprovechado que no estaba Silvia para ducharse, ya que si lo hacía con ella en la habitación vería como la ducha funcionaría sola y demás cosas. Entonces se dió cuenta de que había estado subrayando el libro. Asustada, se levantó y se alejó de la mesa. En ese momento la puerta se estaba abriendo.

Silvia entró, cerró la puerta y se desnudó después de soltar sus cosas. Se metió en la ducha y cuando terminó se secó con la toalla y el albornoz. Al tocarlos los notó húmedos, sin embargo no le dio importancia. Diana sí le dio importancia, se asustó al ver que su amiga había cambiado su expresión al tocarlos. Pensó en cerrar rápidamente el libro de biología antes de que Silvia se diera cuenta, pero la asustaría si veía el libro cerrarse solo. ¿Qué podía hacer? Su corazón latía rápido y un calor temeroso le invadía el cuerpo. De repente, se le ocurrió algo. Eso no ocultaría su torpeza pero sí podía solucionar algo en su nueva vida.

Silvia, ya vestida con su pijama, se sentó en la mesa y cogió el subrayador. Vio que varias páginas ya estaban subrayadas, incluso algunas que no había leído. Empezó a preocuparse por lo que veía, pero fue peor cuando vio que un trozo de papel caía delante de sus narices lentamente. En él había algo escrito.

La llave del odio./ Episodio 1: El espectro.

En la habitación se acumulaba el desorden, había ropa tirada por el suelo y sobre la cama. Bajo la mesa quedaban cáscaras de pipas y cacahuetes de la última vez que compró. Una caja vacía de galletas, un refresco de naranja a medias y bolsas de patatas vacías estaban sobre la mesa. En ella también estaba el portátil encendido, la música estaba puesta, y la única luz que había a parte de la de la pantalla era la luz nocturna que entraba por la ventana.

Iván estaba tirado en la cama boca arriba, aún vestido y cansado. No tenía sueño, no quería dormir pero parecía que eso era lo único que merecía la pena. No encontraba razón para levantarse así que dejó que sus ojos se cerraran. Imaginó su futuro, el futuro de cuando el tuviese cuarenta y tantos; en él era tan delgado como siempre, con el pelo exactamente igual, la cara más arrugada y un poco de barba. Soñaba con que en aquel futuro fuese conocido por algo grande o famoso pero no mucho, tal vez por ser un mago impresionante y simpático, como Juan Tamariz, o por ser un famoso cineasta español de películas de acción y gore, o también un arqueólogo que hubiese hallado un enorme templo escondido en algún sitio pero, por encima de todo, alguien que amara su profesión y que pudiera compartirla con el mundo. Él estudiaba informática, con ella podría llegar a ser programador de videojuegos, única salida de la carrera que le interesaba, pero había algo de los videojuegos que no le convencía, aunque tenía montones y jugaba a diario. No sabía explicar muy bien que era aquello que le molestaba pero sí recordaba que su sobrino Javier, el hijo de su prima, de ocho años pataleaba y gritaba por no encontrar un juego o por perder una partida. Pero aquello solo era un aspecto de los videojuegos, igual que los videojuegos solo eran una de las salidas de informática. A fin de cuentas, no le entusiasmaba la carrera en absoluto. Tampoco las asignaturas, ni siquiera programación la única que se podía llamar ''entretenida'' por ser casi en su totalidad realizar prácticas.

Cuando le hablaba a su familia o a sus amigos de que no le gustaba la carrera, le decían ''Al principio es normal que no te guste, es el primer año.'' e Iván no dudaba de que eso fuera así pero no en su caso. A él no le gustaba la carrera, simplemente había otras cosas que le llamaban mucho más. Le encantaba leer, escribir, dibujar, el teatro o el cine. El cine, le encantaría ser director de cine y hacer películas para luego verlas él mismo. Quería crear grandes historias. No historias con una buena crítica o famosas entre el público, tampoco que fueran originales, sino historias con las que él disfrutase, con eso le bastaría. Pero su padre decía ''No se puede vivir del aire''. Sí, sí, pero a él le daba igual.

Siguió sumergido en sus propios pensamientos hasta que llamaron a la puerta. Eran las doce, imaginó que se trataría de Néstor. Un amigo que pasaba de vez en cuando para hablar.

Se levantó y abrió la puerta sin decir nada y con mucha pereza. Al otro lado estaba Diego, en pijama y bostezando. Iván lo conocía desde que eran pequeños y además iban a la misma universidad.

-¿Qué quieres? -Preguntó Iván.
-¿Te he despertado?
-No, tranquilo.
-¿Tienes tabaco? -Preguntó Diego.
-Sí, espera. -Iván encendió la luz y abrió el cajón de la mesa, donde guardaba el tabaco, y le dio un cigarro a su amigo. También cogió uno para él. -Quédate aquí mientras fumamos.
-Vale. -Diego se sentó en una de las dos sillas que había en la habitación, Iván en la otra.

Pasaron el rato hablando de los estudios y del fin de semana. En el pasillo se oía a otros novatos del colegio volver armando ruido. Reían y corrían por el pasillo llamando a las puertas de las habitaciones.

-¿Hoy no viste a Laura? -Preguntó Diego.
-No, no fue a clase. Hace un par de días que no viene.
-Pues a ver cuando salimos con ella otra vez. -Dijo su amigo sonriendo. -Joder, ¡está buenísima!
-Mañana le diré que salga, yo también quiero verla.
-¿También te mola eh?
-Tanto como a tí no. -Rió Iván.

El viento empezó a soplar fuerte, el pasillo estaba en silencio desde hacía unos minutos y la luz se fue. El portátil y la luz de la habitación se apagaron de golpe, estaban a oscuras.

-¡Ostia! -Gritó Diego.
-¡Pero ¿Qué cojones... ?!

Iván sacó su móvil para alumbrar un poco, Diego le imitó. De repente Iván se dió cuenta de que no estaban solos. En el otro lado de la ventana, que seguía abierta, había una figura de pie flotando. Iván, con la mano temblando, acercó el móvil hacia aquella figura. Diego estaba paralizado por el miedo.

Era pelirrojo y con el pelo largo, pero no le llegaba a los hombros. Sus ojos eran azules, su piel blanca como el marfil y vestía un extraño traje gris ceñido al cuerpo. En la cintura llevaba una espada larguísima enfundada y las manos metidas en los bolsillos del extraño traje. Era claramente un chico. Un chico con una expresión que no expresaba nada, ni si quiera seriedad.

-¿Quién eres? -Balbuceó Iván.
-Soy Guillermo Atienza Vila. -Dijo el extraño.
-Está... ¿Volando? -Susurró Diego.
-Así es. -Le espetó el individuo.
-¿Por qué...? ¿Qué leches eres? -Dijo Iván.

Antes de responder, el extraño pasó a través de la ventana y de pie frente a ellos contestó.

-Yo soy un Espectro.

Capítulo 1: El primer día de mi blog.

Bueno... Lo cierto es que llevo un día algo pesado, pero no por ello voy a resistirme a escribir mi primera entrada. Me muero por salir a echarme un cigarro.

Empezaré por lo que ahora está pasando y no doy crédito. Los que me han conocido, aunque fuera solo un día, sabrán que desde hace un tiempo estoy metido en ciertos asuntillos legales y mediáticos. No solo me enorgullezco de mi valor, si no que además lo encuentro del todo normal. En otras palabras, que tal y como estoy llevando este asunto (del que aquí no hablaré directamente) no creo estar haciendo en absoluto ningún mal. Pero mi padre no lo ve así. No sé qué cojones le estará diciendo ahora a mi madre, pero llevo escuchando un buen rato como ella tras mucho callar solo dice un tímido ''sí, sí'' para luego dar pie a otro silencio. Y con este ejemplo, os podéis hacer una idea de cómo es ahora mismo el ambiente que tengo que aguantar.

Sin embargo, no todo es feo y maltrecho. Hay muchas cosas de las que disfruto y que puedo hacer ahora, amigos que he conocido, viajes, buenos recuerdos... en fin, lo típico después de girar y girar la vida. Así que, aprovecho que dispongo de cierta calma para dedicarme con tranquilidad a lo que más me gusta: Crear. Me encanta escribir y dibujar, a parte de leer y actuar sobre un escenario, y eso es lo que voy a  hacer,  a parte de viciarme a todos los videojuegos que pille. Pero no hagáis mucho caso de eso último, porque quiero que mi tiempo de ocio dé sus frutos, quiero acabar con una montaña de relatos, reflexiones o lo que sea, de lo que sentirme orgulloso.

Hasta hoy, no he sido capaz de terminar nada, ni una historia, ni un corto, ni... puff, nada... (a parte de sacarme el bachiller). Y hoy es el primer día de otro nuevo intento por escalar a lo más alto de mis posibilidades, y todo eso haciendo siempre lo que me salga del alma (aunque no crea que exista).

Para dar fin a esta breve entrada, copiaré a un amigo mío, poniendo un video en esta inauguración.
El video va a ser de lo primero que se me pase por la cabeza.