jueves, 16 de diciembre de 2010

Blue Guardian./ Capítulo 3: ¿Quieres más?

Néstor necesitaba un respiro. ¿Un juego, una llave, números tatuados y... Damián?
Aquella mañana en el recreo tuvo un encuentro de lo más extraño con Iván, quién le habló de un misterioso juego en el que estaba... ¿atrapado? Vero, inseparable de Iván, le había dicho tres cuartos de lo mismo a Lara, su mejor amiga. Fueron al parque aquella misma tarde, pues allí les explicarían de qué iba aquello.

Quedaron los cuatro con Damián, un chico de la clase de Iván. Un chico muy raro que, según Iván, fue el que les pidió participar en el misterioso juego. Dam, como lo había llamado Iván, explicó una extraña historia.

Según Néstor había entendido, desde tiempos inmemoriables existían tres llaves iguales. Tres llaves que al poseedor de una de ellas lo convertían casi en un dios. Bien, pues para evitar que cayeran en malas manos, dos familias se comprometieron a custodiar dos de ellas, una cada familia. Damián pertenecía a una de esas familias y la llave que guardaban fue robada. Por otro lado, estaba la tercera llave encerrada como premio en un complicado juego. Debían ir a por esa llave, ya que la que custodiaba la familia de Dam fue robada.

-Solo con el poder de la llave del juego podré recuperar la que mi familia tenía. -Explicó Damián.

Después explicó cómo funcionaba el juego. En el juego había un total de trece concursantes, que no podrían renunciar a participar una vez aceptado. La prueba de esto era un número tatuado en el cuerpo del participante, un número elegido por el propio individuo entre 0 y 12, y que no desaparecería hasta que el juego hubiese terminado. El lugar donde deberían jugar sería en un enorme laberinto oculto en un bosque cercano al pueblo, donde librarían retos y batallas. Los retos darían ventaja al participante ganador y las batallas serían combates entre los participantes para ser eliminados. Quiénes participarían en los retos y batallas, sería decidido al azar; según creía Dam.

-En caso de que en una batalla tengamos que enfrentarnos entre nosotros, yo me encargaré de evitarla. Encontraré la forma. -Declaró Dam.

Otro detalle que Dam puntualizó fue la existencia de un juez en el juego. No conocía del todo la función de éste pero Dam aseguró su existencia. Algo más que añadió fue la importancia de no delatar al resto de jugadores que ellos cinco eran amigos, eso podría ponerles en peligro ya que el resto de participantes intentarían separarlos a toda costa. Ahí terminaron las explicaciones.

Néstor había escuchado todo aquello con suma incredulidad, estaba anonadado, y lo que más le sorprendía era que parecía ser el único sorprendido de verdad. Lara, lo había escuchado todo como quién escucha llover o eso le había parecido a Nés. Por otro lado, Iván y Vero ya venían convencidos de antes. Ese Damián le parecía un loco y Nés tenía un par de preguntas:

-Bueno y ¿Por qué nos lo pides a nosotros? Si tu familia protegía la llave que fue robada ¿Por qué no te acompañan a conseguir esa otra llave del juego? -Dijo algo irritado Nés.

-Os lo pedí a vosotros porque quedan cuatro números disponibles. Es decir, el juego solo empieza cuando todos los que van a participar tienen su número grabado. Yo no esperaba encontrar cuatro personas que estuviesen dispuestas a ayudarme, yo me conformaba con solo una. Pensé en Iván y, cuando se lo dije, Vero estaba delante y se decidió antes que él. Iván me puso una condición. -Nés, miró a Iván. Sus ojos se encontraron e Iván se sonrojó. -Él solo participaría si tu lo hacías también y Vero pensó que avisar a Lara tampoco sería mala idea, ya que sois tan amigos. Y... la razón por la que mi familia no me ayuda, es porque ahora estoy solo. Pero no hablaré más de eso.

Aquello desconcertó totalmente a Nés. ¿Solo? ¿Qué le habría pasado a Damián con su familia? Pero a Nés también le rondaba algo en la cabeza que lo ruborizaba y desquiciaba: ''Otra vez ese apego de Iván por mí... pero ¿qué es lo que pasa?''

-¿Y cuanto dura el juego? -Preguntó Lara.

-Solo sé que acaba una vez la llave sea encontrada por un jugador. Lo que tenemos que conseguir es que ese jugador sea uno de nosotros. -Respondió Dam.

-Pero ¿Acaso el juego puede durar más de un día?

-Es más que probable. Y creo que una de las funciones del juez es garantizar un descanso a todos los jugadores cada día. No conozco muchos detalles de cómo es ese laberinto ni de los poderes del juez, pero sé que estaremos bien durante esos descansos. Correremos peligro solo en las batallas, basta dejar fuera de combate al jugador contrario para que abandone automáticamente el juego pero eso no asegura nuestra supervivencia.

-Y ¿Cómo sabes todo eso Dam? -Preguntó Nés.

-Así me lo explicó mi madre cuando me hice este tatuaje. -Señaló su brazo donde tenía tatuado el número ocho. -Debíamos asegurarnos que por lo menos alguien de la familia fuera a participar en el juego, yo me ofrecí para ello.

-¿Que números quedan? -Preguntó Lara.

-El cero, el cuatro y el siete. -Respondió Dam.

-Bien, pues quiero el cero.

Dam cogió la pluma estilográfica que utilizó con Vero la otra vez y de la misma manera hizo que en el brazo derecho de Lara apareciera un cero tatuado. Néstor no dio crédito a lo que veía, inexplicablemente tres gotas de tinta negra se habían deslizado por la piel de Lara hasta dibujar un cero en su brazo. Se asustó bastante al principio, más incluso que Lara, pero después ardía en deseos de ser el siguiente. Aun así no conseguía decidirse.

-Bueno, ahora solo quedáis vosotros dos. Pero entenderé perfectamente si no queréis participar. -Anunció Dam.

Iván miró ansioso a Nés, estaba nervioso jugando con sus propios dedos con las manos entrelazadas y miraba a los ojos de Nés transmitiendo una mezcla de impaciencia y deseo. Nés, que veía como le miraba Iván esperando su respuesta, se molestó y dijo:

-¿Por qué estás tan empeñado en insinuar que te gusto? ¿De qué vas? No lo entiendo, ¿es una broma? Sí es una broma para ya... y sigo sin entender por qué queréis ayudar a Damián.

-Le queremos ayudar porque nos lo ha pedido a nosotros, algo tendremos que le habrá inspirado confianza y no queremos dejarle a su suerte. Ya hemos visto que lo que dice es verdad y si luego le pasara algo nos sentiríamos responsables. -Contestó Vero decidida. Sus palabras inundaron la mente de Nés. No, más bien fue su actitud lo que lo dejó sorprendido aunque no más que Damián el cual había susurrado ''Gra... gracias'' de manera casi imperceptible.

-Néstor, lo que dice Vero es verdad. Ella lo tuvo así de claro en cuanto vio la desesperación en Damián. Yo, sin embargo, a pesar de haber visto como le tatuaba el tres a Vero, de haber presenciado ese hecho inexplicable para cualquiera, no estaba seguro de qué hacer. -Iván se expresaba con un tono distinto al habitual, sus palabras iban cargadas de sinceridad. -Entonces, a punto de decidirme, recordé algo que dijo Dam ''...entrar en este juego es jugarse la vida...'' Por lo que pensé que si perdía la vida en el juego no volvería a verte.

A Néstor le dio un vuelco el corazón y se le hizo un nudo en la garganta. Parecía que, al fin y al cabo, a Iván le gustaba de verdad y mucho. Iván siguió explicándose.

-Estaba en el dilema de dejar colgados a Damián y Vero para así asegurarme estar contigo o irme con ellos y arriesgarme a no verte más. Néstor, me gustas. No sé por qué, bueno sí lo sé, cuando entras en mi mente no puedo sacarte. Yo solo quiero saber si quieres acompañarles, yo quiero hacerlo pero tampoco quiero separarme de tí. -Mientras Iván le hacía esta declaración a Nés, Damián y las chicas simulaban no escuchar jugando con un yo-yo de manera infantil y exagerada, somo si ver aquel juguete fuera más alucinante que un tatuaje mágico.

Néstor, estaba ardiendo, sentía como si todo su cuerpo soltara vapores y se imaginaba totalmente sonrojado, de pies a cabeza. Luego se relajó, cerró los ojos y analizó lo que le dijo Iván. Torció los labios mostrando una sonrisa maléfica y... pegó un salto y de manera espectacular le dio un puñetazo en la cara a Iván estrellándolo contra un árbol del parque.

-¡¿Cómo se te ocurre soltarme semejante perorata delante de ellos?! ¡La gente suele declararse en privado! -Empezó a acercarse a zancadas hacia Iván, apretando los dientes y pisando tan fuerte que la tierra parecía temblar. Iván que estaba respaldado medio K.O. en el árbol y con el labio sangrando empezó a cubrirse la cara con los brazos y gemir de miedo. Nés se sentó sobre él, cara a cara le apartó los brazos y lo agarró del cuello de la camiseta. -¡Te lo has ganado, idiota! -Iván hizo un amago con sus brazos para cubrirse y sus ojos se cerraron fuertemente esperando un golpe terrible. Néstor le plantó un tremendo beso en los labios.

Iván sorprendido no, de piedra tampoco sino lo siguente, abrió sus ojos azules y luego los entrecerró con ternura. Sus labios, sangraban, pero ahora eran la parte de su cuerpo más afortunada; estaban siendo tocados por los de Nés. Nés con los ojos totalmente cerrados, dejó su calor fluir libre por su cuerpo y abrió los labios para que su lengua abrazara la de Iván; éste vivía un éxtasis, primero un hermoso y tremendo golpe del chico que tanto le gustaba y luego... un apasionado y tremendo beso. Iván alargó sus brazos para abrazarlo pero Néstor se separó rapido de él y se puso de pie.

-¿Quieres más? -Preguntó Nés de forma lasciva.

-S.. ss.. sí -Susurró tartamudeando Iván.

Dam, Vero y Lara se quedaron mirando durante una décima de segundo, dejaron sus mandíbulas caer y sus ojos ponerse como platos para luego volver a recomponerse para disimular. Esta vez, en vez de estar disimulando con un yo-yo, lo hacían jugando con una pelota inchable de playa.

-Pues si quieres más... -Prosiguió Nés con un tono muy elevado. -Tendrás que acompañarnos y conseguir esa llave para Dam. ¡Ahora somos amigos y tenemos que ayudarle!

Los ojos azules de iván se abrieron hasta no poder más, su boca era una sonrisa llena de felicidad y tenía un brillo en los ojos intenso.

-¡Eras tú al que había que convencer! -Respondió riéndose Iván. -¡Pero mejor así, cuenta conmigo! ¡Damián! -El aludido se dio la vuelta. -¡Tatúanos ahora mismo! ¿Cual quieres Nés, el cuatro o el siete?

-¡El cuatro!

Damián procedió a tatuarle un cuatro en el brazo izquierdo a Néstor, con la pluma de tinta mágica que usaba para ello.

-Antes de ponerte el siete, Iván, habéis de saber que al ser el último número que queda por poner, los trece jugadores seremos trasladados a la puerta del laberinto del juego. El laberinto de Tarkanen. Es que hasta ahora no os dije el nombre del laberinto... -Se excusó Dam. -Bueno, ¿estáis preparados?

-¡Sí! -Gritaron las chicas.

-¡Por supuesto! ¡Estoy deseando entrar en el laberinto! Me muero de curiosidad. -Declaró Néstor.

-¡Cuando quieras! -Dijo Iván ofreciendo su brazo derecho a Dam.

Damián procedió y una vez el número siete quedó grabado en el brazo de Iván y
su reloj de bolsillo tuvo todos los números coloreados de rojo, empezaron a brillarles los tatuajes. Luego empezaron a brillar sus cuerpos y tras pasar unos segundos con los ojos cerrados aparecieron en un extraño lugar.

Estaban en una explanada de piedra semicircular enorme y, en el centro de la curva del semicírculo, frente a ellos se alzaba un portón gigantesco lleno de grabados extraños. A los lados del portón había enormes paredes de piedra que al terminar de rodear la curva de la plaza seguían en línea recta hacia los lados, dejando a la vista un frondoso bosque tras ellos. El bosque era increíblemente frondoso, no como una selva, pero con tantísimos árboles y vegetación que apenas llegaba la luz; toda la vegetación tras ellos era exuberante.

Damián tenía su mente distraída en otra cosa, algo Nés había dicho hace rato: ''...ahora somos sus amigos...'' ''Mis amigos.'' Pensó Dam eufórico de alegría. Y entonces algo llamó la atención de todos. Los demás jugadores empezaron a aparecer también en aquella entrada, de la misma manera que ellos. Ocho desconocidos, a cual más extraño y siniestro. Parecián más expertos que Damián y algunos eran más altos que Iván. De pronto se escuchó una voz.

-Bienvenidos. -La voz provenía del portón, frente a él había lo que parecía un caballero medieval de altura y complexión considerables. No se le veía ningún rasgo físico, su armadura cubría completamente su cuerpo; sólo por atrás le caía una larga cabellera de color castaño. -Yo soy el Juez de Tarkanen.

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