Damián disfrutaba aquella fría mañana caminando de vuelta al piso. Cogió un cigarrillo y se lo encendió, no hay nada como fumar cuando hace tanto frío. Pronto llegó al portal y sostuvo la puerta para ayudar a un vecino que cargaba una silla. Allí vivía con Guille, un buen amigo que conoció el primer año en Madrid. Subió las escaleras con la mente perdida en el precioso atardecer que vio junto a su amado novio el día anterior. Se llamaba Iván y desde que se conocieron Damián no paraba de comportarse como un crío, aunque desde luego no era su primer amor. Cuando llegó a la puerta sacó las llaves y entró.
Dentro, el salón lucía igual de desordenado que de costumbre. Algunas bolsas de patatas y vasos estaban sobre la pequeña mesa, en el sofá había un par de mantas arrugadas y en el suelo uno de los cojines. Se quitó la mochila y colgó su chaqueta, luego fue a su habitación mientras decía ''Ya estoy aquí, Guille.'' Su compañero salió a su encuentro en el pasillo y se saludaron, Guille volvió a entrar en su habitación para seguir escribiendo ya que estaba en la redacción de la revista de la facultad. En esos pocos y secos segundos, Damián, le echó un vistazo de arriba a abajo, iba en pijama, tenía unas ojeras tremendas y en su cara se podía ver que algo no iba del todo bien.
Cuando entró su ordenada y limpia habitación, era él único lugar además del baño que no estaba hecho un desastre, se lanzó sobre la cama de un salto. Bocarriba, sacó su movil y marcó el número de Iván. Comunicaba. Pasó un par de minutos mirando el techo pensando qué cocinar para la comida, luego se levantó, aún indeciso, y abrió la ventana. Observó todo lo que podía ver de la ciudad, que no era mucho, y reparó en una ardilla que correteaba de arriba a abajo en un árbol de su misma calle. No estaba seguro a esa distancia, pero le pareció que la ardilla tenía un pelaje rojizo.
Dejó la ventana abierta, se sentó en su escritorio y encendió el portátil. Continuó con su novela ''Un romántico actual.'' Novela que empezó a escribir desde que murió su hermano.
Dentro, el salón lucía igual de desordenado que de costumbre. Algunas bolsas de patatas y vasos estaban sobre la pequeña mesa, en el sofá había un par de mantas arrugadas y en el suelo uno de los cojines. Se quitó la mochila y colgó su chaqueta, luego fue a su habitación mientras decía ''Ya estoy aquí, Guille.'' Su compañero salió a su encuentro en el pasillo y se saludaron, Guille volvió a entrar en su habitación para seguir escribiendo ya que estaba en la redacción de la revista de la facultad. En esos pocos y secos segundos, Damián, le echó un vistazo de arriba a abajo, iba en pijama, tenía unas ojeras tremendas y en su cara se podía ver que algo no iba del todo bien.
Cuando entró su ordenada y limpia habitación, era él único lugar además del baño que no estaba hecho un desastre, se lanzó sobre la cama de un salto. Bocarriba, sacó su movil y marcó el número de Iván. Comunicaba. Pasó un par de minutos mirando el techo pensando qué cocinar para la comida, luego se levantó, aún indeciso, y abrió la ventana. Observó todo lo que podía ver de la ciudad, que no era mucho, y reparó en una ardilla que correteaba de arriba a abajo en un árbol de su misma calle. No estaba seguro a esa distancia, pero le pareció que la ardilla tenía un pelaje rojizo.
Dejó la ventana abierta, se sentó en su escritorio y encendió el portátil. Continuó con su novela ''Un romántico actual.'' Novela que empezó a escribir desde que murió su hermano.
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